Nunca me canso de esta familia de ilusiones, y me llevó un tiempo entender lo suficientemente bien cómo funcionan como para explicarlo a mi clase introductoria de psicología. (Los píxeles en los bordes cambian continuamente de color, arrastrando perceptualmente los segmentos con ellos.) Demuestra (junto con otras ilusiones, como el efecto secundario de la cascada) que el movimiento tiene sus propias representaciones en el cerebro, que no se pueden reducir a un cambio de posición.