El futuro es un millón de mensajeros El futuro de la mensajería no es una carrera de ganador se lo lleva todo entre unas pocas aplicaciones. Es justo lo contrario. El futuro son millones de mensajeros—personales, bifurcables, diseñados para un propósito—porque lo más importante en la comunicación no es la app. Es quién posee la llave. Durante los últimos veinte años, las aplicaciones de mensajería han funcionado como los caseros. Ellos son dueños de tu identidad. Retienen tus mensajes. Controlan tus relaciones. Ellos deciden las reglas. Ese modelo se está rompiendo. La gente ya no confía en que las empresas sean responsables de su comunicación. Los gobiernos no confían en que las empresas no lo vean. Y los constructores no quieren pedir permiso para innovar. La respuesta no es otro mensajero centralizado con mejores funciones. La respuesta es la propiedad. Cuando posees tu clave criptográfica, el poder cambia: •Tu identidad es portátil...