Una hija de 8 años de un marine estadounidense acaba de ser asesinada por un ilegal de Guatemala con DOS delitos previos por conducir bajo los efectos del alcohol. Se le ordenó deportar en 2023, pero permaneció gracias a las leyes de la ciudad santuario. Ahora su joven vida ha sido robada y su padre lucha por su vida tras perder una pierna. No hay nada compasivo en las leyes de ciudades santuario. Son una abominación, la definición misma de crueldad aplicada a los estadounidenses respetuosos de la ley. Abélenlas. Haz lo que sea necesario.