Japón está siguiendo un camino con agentes de IA que casi nunca se ve en Silicon Valley: los humanos mantienen el mando firme. La prefectura de Osaka acaba de lanzar un enorme consorcio público-privado con Nvidia y Google para automatizar tareas gubernamentales, pero con una regla estricta: "la IA decidida" nunca es una excusa aceptable. Así que mientras Occidente compite por la automatización pura, Japón diseña la responsabilidad antes que la escala. Los datos del sector muestran que el 79% de las empresas japonesas se están moviendo hacia agentes, pero priorizan la estabilidad operativa sobre el bombo. Requieren auditorías completas y anulaciones humanas explícitas para cada flujo de trabajo. La filosofía es sencilla: si algo sale mal, debe ser responsable de un ser humano. Esto contrasta fuertemente con la cultura de "moverse rápido y romper cosas". Existe el riesgo de ralentizar la innovación, pero tras la primera oleada de graves fallos globales de agentes, el modelo japonés de "la responsabilidad primero" podría ser exactamente lo que el resto del mundo intente copiar. La responsabilidad es la nueva frontera. 🇯🇵🤖