La verdad es que la UE no va a hacer nada si EE. UU. decide quedarse con Groenlandia, salvo algunas quejas. Parece que Bruselas aún necesita despertar a la nueva realidad en la que Estados Unidos, China y Rusia dictan lo que ocurre en sus respectivas esferas de influencia. Europa se convirtió en vasalla estadounidense hace mucho tiempo y ahora sufre las consecuencias, ya que ya no se considera de importancia estratégica para Estados Unidos. Quizá si hubiéramos tenido pesos pesados políticos más maduros que Von der Leyen y Kallas, no habríamos llegado hasta aquí.