GM❤️ A veces me sorprendo sintiéndome como esa abuela que ya no puede distinguir del todo qué es real y qué no. El desarrollo de la inteligencia artificial ha alcanzado un nivel en el que, al ver un vídeo o una imagen, no siempre se puede entender de inmediato si es genuina o una ilusión cuidadosamente elaborada. Tienes que dedicar tiempo a mirar más de cerca, comprobarlo dos veces, intentar notar pequeños detalles solo para averiguar qué es lo que realmente estás viendo. Y eso es profundamente frustrante. Porque la línea entre verdad y fabricación se está volviendo cada vez más difusa, y estas tecnologías a menudo se usan no para crear, sino para opiniones, beneficio personal y manipulación. Como resultado, hay una sensación constante de desconfianza que ya no tienes claro si lo que ves puede ser creído. Y hay algo inquietante, incluso peligroso, en eso. ¿Sientes lo mismo?