Igual en valor, diferente en roles. Y no hay nada de malo en eso. No hay razón para intentar siempre reinventar la rueda. Las mujeres son diferentes a los hombres y tienen necesidades distintas, y fingir continuamente que eso no es cierto solo perjudica a las mujeres porque en una batalla entre tú y el Creador, Él siempre gana.