Siempre he admirado a las personas que viven la vida sin demasiadas preocupaciones: simplemente toman las cosas como vienen. Tiendo a darle demasiadas vueltas a las cosas. Hace años en Nueva York escuché a un 'adolescente' preguntarle a otro adolescente '¿vas a ligar' esta noche?' Él respondió: '¡si me mantengo sobrio!' Siguieron risas y felicitaciones.