Tuve una conversación divertida hace poco en la que un tipo hablaba de Uber y de viajes compartidos. Le dije que nunca había usado ninguno de esos servicios en mi vida (hablo en serio). Él parecía confundido y me preguntó cómo suelo moverme. Bueno, es bastante sencillo: siempre cojo un taxi y pago en efectivo local. No me gusta que me siguen. Mira, la gente olvida que el efectivo físico es una de las últimas formas de privacidad cotidiana que aún tenemos. El dinero es un cifrado. El dinero es libertad.