Empiezo el día temprano con un paseo tranquilo con mi perro. Luego medito, desayuno un poco y no paso más de una hora limpiando tareas personales y correos electrónicos. El resto del día lo paso leyendo, investigando y gestionando el negocio. Termino el día con un poco más de meditación y ejercicio, casi como un reloj. Algunos lo llamarían aburrido. Yo lo llamo claridad. Invertir exige concentración, paciencia y ritmo, de esos que solo puedes construir con una rutina constante. Los mercados cambian cada día. La disciplina no debería. Es una forma de vida.