Milady podría haber cambiado la cultura de internet para siempre si la autoproclamada difundidora de la historia no fuera un incel raro de 1,63 m, poco atractivo, alimentado con jeet freak con mandíbula retrógnática, maxilar retrácteo, hiperpigmentación periorbitaria y la incapacidad paralizante de hablar con mujeres mayores de 18 años (IMC/edad)