La libertad de expresión es un pilar de las sociedades democráticas. Pero cuando la ausencia de límites legales claros permite que las redes extremistas operen abiertamente, rebranding como "activismo" en lugar de ser reconocidas como movimientos ideológicos que rechazan el pluralismo, el resultado no es la libertad, sino puntos ciegos institucionales. Los derechos perduran solo cuando se combinan con responsabilidad y el estado de derecho.