Una tableta de basalto desenterrada en Georgia presenta 39 símbolos completamente desconocidos. Podría reescribir por completo nuestra comprensión de los orígenes de la escritura. Descubierta cerca del lago Bashplemi en Georgia, este notable artefacto de basalto data de la Edad del Bronce Tardío o de la Edad del Hierro Temprana (hace aproximadamente 3,000–3,500 años). Con unas dimensiones de aproximadamente 24 × 20 cm, la tableta presenta 60 caracteres finamente tallados dispuestos en siete filas ordenadas. Lo que hace extraordinario este hallazgo: 39 de estos símbolos no aparecen en ningún otro lugar de ningún guion o idioma antiguo conocido; son completamente únicos. La excepcional artesanía, lograda con herramientas de precisión como taladros cónicos, indica el trabajo de una sociedad altamente avanzada con tradiciones administrativas, religiosas o de escritura sofisticadas. Aunque el guion sigue completamente indescifrado, los investigadores especulan que podría representar: - Un ancestro perdido de la familia de lenguas proto-kartvelianas (de la cual desciende el georgiano moderno) - Un sistema de escritura local independiente que se desarrolló y desapareció en la región Aunque algunos caracteres se asemejan superficialmente a signos de guiones antiguos del Cercano Oriente, anatolios o incluso egipcios, no se alinean con ningún sistema lingüístico establecido. La tableta podría contener registros de victorias militares, proyectos de construcción, decretos reales u ofrendas rituales, pero por ahora, sigue siendo un enigma, un rompecabezas silencioso. Este descubrimiento subraya el papel crucial —y a menudo pasado por alto— de Georgia como cuna de la civilización temprana y plantea una profunda pregunta: ¿cuántos otros idiomas y sistemas de escritura perdidos aún yacen ocultos bajo el suelo?