La confianza a menudo se asume en lugar de imponerse. A medida que los agentes de IA pasan de ser asistentes a actores autónomos, esta suposición se rompe silenciosamente. El verdadero modo de fallo no es un razonamiento deficiente, son los agentes que ejecutan acciones sin límites estrictos. Los agentes inteligentes que funcionan en infraestructuras débiles no crean autonomía. Crean riesgo.
El desafío es que la confianza no se puede inferir de la intención o los resultados. En los sistemas autónomos, las expectativas, políticas y "mejor comportamiento" no escalan. Sin una identidad explícita, autoridad delimitada y límites aplicables en el momento de la ejecución, los sistemas dependen de la delegación ciega. Los registros y explicaciones posteriores no previenen daños, solo los describen. En ese punto, la confianza se convierte en optimismo respaldado por herramientas.
Kite aborda esto al imponer confianza en la capa de infraestructura. La identidad del agente, la autoridad, las restricciones y la ejecución se definen de manera nativa y se verifican en la cadena, por lo que las acciones están restringidas antes de que ocurran, no se explican después. Esto permite que los agentes actúen de manera independiente y segura, sin aprobaciones humanas ni confianza ciega. En Kite, la confianza no es una promesa. Es una propiedad del sistema 🪁
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