Una vez en la palma de la mano, enrollada en una suave bola de nieve Cinta roja alrededor del cuello, empapada de la calidez del mundo He escuchado el humo de la cocina, también he reconocido las cejas y ojos Pensé que toda la vida estaría atrapada en la dulzura de un pequeño espacio Hasta que el viento recorrió la pradera, arrastrando aullidos de lobos que chocaron en mis oídos La salvajidad en mi sangre rompió el capullo de la ternura Un paso, una mirada atrás, la cinta roja se convirtió en una línea en el horizonte Al dar la vuelta, me dirigí hacia la estepa y las montañas nevadas La nieve cubrió las huellas, el viento afiló los colmillos.