En junio de 1767, marineros ingleses a bordo del HMS Dolphin llegaron a Tahití, uno de los primeros barcos británicos en hacerlo. Lo que descubrieron los sorprendió. El hierro era muy apreciado en las islas, tan valioso que incluso los clavos pequeños eran tratados como tesoros. Algunos marineros comenzaron a intercambiar trozos de hierro—especialmente clavos—por ‘favores personales.’ Pronto, la obsesión fue demasiado lejos. Los marineros comenzaron a sacar clavos del propio barco para comerciar en tierra. Los oficiales más tarde registraron que partes del barco estaban siendo despojadas, causando daños y poniendo en riesgo que se desmantelara. Se impuso disciplina—se ordenaron castigos y se restringió el permiso en tierra—antes de que la situación se volviera peligrosa. Un solo material—el hierro—era tan valorado que se elegían los clavos incluso por encima de monedas de plata y oro. #drthehistories