No solo eres extremadamente estúpido, sino que además tomas como referencia a los objetos equivocados. Te quejas de tu ineptitud, pero no reaccionas ante ella; usas la diligencia táctica para ocultar la pereza estratégica, sin poder ver la dimensión de la verdad y las virtudes y vicios de la humanidad. Al final, estás lleno de ira, melancolía, cinismo y has llevado una vida mediocre. Crees que has obtenido la libertad, pero en realidad, la búsqueda de la libertad se ha convertido en la verdadera cadena de tu voluntad; dudas de ti mismo, pero en el fondo eres tan narcisista, la diferencia entre tus ideales y la realidad te ha hecho enamorarte de lo abstracto, mientras que la verdadera vacuidad no puede ser compensada con la forma del lenguaje.