Creo que la respuesta a esto es 1) resentimiento de clase (los que tienen están enfurecidos por los que tienen más) y 2) se está volviendo cada vez más difícil para las élites urbanas en declive armar vidas reconociblemente adultas. El ‘socialismo’ es tanto una falsa promesa como una mala articulación política. Ya no tenemos la imaginación política y cultural para describir con precisión nuestros problemas, y mucho menos para proponer soluciones. Y así, nos quedamos con un teatro reciclado de izquierdistas del tercer mundo que ya pasó su apogeo hace 50 años y cuyo verdadero propósito no es la política o soluciones materiales, sino más bien demostrar (al poner en escena esta producción) que la clase que representa Mamdani aún tiene poder cultural.