Tom Cruise aceptó un salario mínimo por El último samurái (2003) para asegurar que la película se realizara. Redujo su tarifa habitual a cambio de ganancias y pasó dos años enteros aprendiendo japonés y esgrima para el papel.
Denzel Washington se negó a adoptar un acento británico para The Tragedy of Macbeth (2021). Él y Joel Coen acordaron que usar su voz natural anclaría el idioma, demostrando que el ritmo de Shakespeare trasciende la geografía y los dialectos.
Ryan Coogler aseguró una victoria histórica para Sinners (2025). Warner Bros aceptó un acuerdo poco común en el que los derechos de autor completos de la película revierten completamente al director tras 25 años, un nivel de propiedad casi nunca concedido en el sistema de estudios.