En una nueva revisión publicada en @NeuroCellPress, @ChristophThaiss, @amsalvador1 y su equipo sintetizan la investigación emergente sobre la interocepción intestinal, destacando cómo las señales del intestino moldean la comunicación entre el entorno, el cuerpo y el cerebro para mantener la salud humana.
La revisión recontextualiza el intestino como un órgano sensorial sofisticado. Nutrientes, microbios, fuerzas mecánicas y señales inmunitarias son constantemente detectados por células intestinales especializadas y traducidos en mensajes que informan al cerebro sobre el estado interno del cuerpo.
El equipo destaca que estas señales no son difusas ni aleatorias. La información derivada del intestino viaja a través de circuitos neuronales organizados, particularmente a través de vías vagales y espinales, lo que permite al cerebro distinguir de dónde provienen las señales y cómo moldean la percepción y la acción.
La interocepción intestino-cerebro influye en mucho más que en la digestión. Los autores destacan su papel en la formación de decisiones alimentarias, preferencias de alimentos, motivación, actividad física, sueño y control metabólico, revelando cómo la percepción interna ayuda a alinear el comportamiento con las necesidades fisiológicas.
El equipo también muestra cómo la alteración de la interocepción puede provocar enfermedades, vinculando la percepción interna alterada a condiciones que incluyen la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable y los síndromes post-virales, donde la señalización interna distorsionada puede contribuir a síntomas más allá del intestino.
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