Ahora, al mirar hacia atrás, todo esto se parece más a una gran conspiración. Confié demasiado en la justicia, y como resultado, perdí más de 10,000 dólares. No hay nada que hacer, considerémoslo como un gasto para aprender la lección, y seguir adelante. También es un recordatorio para mí mismo. A partir de ahora, en cualquier gran competencia que ofrezca premios, debería pensarlo dos veces antes de comprar monedas. Muchas veces, hay secretos detrás, hay comunicación previa y posiciones anticipadas, incluso personal oficial colaborando en acuerdos internos. El mundo ya es injusto, y el mundo de las criptomonedas lo es aún más. Dado que no se pueden cambiar las reglas, ajustemos nuestra percepción y estrategia. No seré más ingenuo, no tendré más ilusiones. Cambiaré a mí mismo, aprenderé a adaptarme, para poder sobrevivir más tiempo.