Los alborotadores en completa incredulidad de que la policía de la ciudad y del estado los esté arrestando. El pánico se apodera de los cabecillas a medida que se dan cuenta de lo que les espera. Listas de no vuelo, desbancarización, confiscación de activos, vigilancia, informantes, redadas antes del amanecer, acusaciones federales. Sin refugio en Cuba.