Una sala llena de pacientes infectados no logró contagiar la gripe a otros en la sala con ellos, en un nuevo estudio. 🤯 En un estudio que suena como el comienzo de un thriller pandémico, investigadores de la Universidad de Maryland colocaron a estudiantes universitarios infectados con gripe en una habitación de hotel confinada con voluntarios sanos. A pesar de horas de aire compartido y contacto cercano sin mascarillas, ningún participante sano contrajo el virus. Los resultados, publicados en PLOS Pathogens, desafían suposiciones de larga data sobre la facilidad con la que se propaga la gripe en entornos cerrados. Aunque los donantes infectados tenían altas cargas virales en sus fosas nasales, la falta de transmisión sugiere que la simple proximidad puede no ser el principal factor de peligro que una vez creímos. La clave de este resultado inesperado radica en tres factores: flujo de aire, tos y edad de los participantes. Debido a que los estudiantes infectados tosieron con poca frecuencia, se aerosolizó significativamente menos virus en el ambiente. Mientras tanto, la circulación constante de aire de los calefactores y deshumidificadores diluyó las partículas virales restantes, impidiendo que alcanzaran concentraciones infecciosas. Estos hallazgos enfatizan que mejorar la calidad del aire interior a través de la ventilación y purificadores portátiles puede ser tan vital como el distanciamiento físico. Para aquellos en entornos de alto riesgo, el estudio refuerza que, aunque la calidad del aire es un poderoso escudo, una mascarilla N95 sigue siendo la defensa estándar de oro cuando hay tos presente. Fuente: Universidad de Maryland. (2026). Evaluando modos de transmisión de la influenza (EMIT-2): Perspectivas de la falta de transmisión en un ensayo de transmisión controlado con donantes infectados de forma natural. PLOS Pathogens.