Si hay algo por lo que realmente quiero agradecer a Trump, es por destruir esa antigua idea de los años 80 de que el capitalismo y el poder del estado son de alguna manera separados e incompatibles. Si no fuera por esto, va a obligar a los libertarios a revisar todas sus definiciones de capitalismo, alejándolos de la idea de que 'el capitalismo son mercados libres', y hacia la idea mucho más precisa de que 'el capitalismo son concentraciones de propietarios de élite que capitalizan su poder para obtener más'.