La conducta más estúpida que he visto es la de querer que todo el mundo se entere en cuanto se gana un poco de dinero. ¿Y qué pasa después? Los problemas vienen uno tras otro. Nuestros antepasados ya lo advirtieron hace más de dos mil años: “Las aguas tranquilas son profundas, brilla sin deslumbrar”. Cuando todo va bien, es mejor mantener la boca cerrada. “Brilla sin deslumbrar” no significa que apagues tu luz, sino que no deslumbres a los demás. La naturaleza humana tiene su oscuridad: si muestras tu belleza, atraerás la envidia; si presumes de riqueza, atraerás cálculos; si das tu corazón, podrías ser pisoteado. Liu Zhenyun lo ve claro: mostrar es el comienzo del riesgo. ¿Por qué? Cuando la envidia se desborda, se convierte en celos. Cuando los celos echan raíces, la malicia brota. “El árbol que se destaca en el bosque será derribado por el viento”, no es que el viento sea malo, es la naturaleza humana. Las personas realmente poderosas ya han puesto su vida en “modo silencio”. No es debilidad, es claridad. La arrogancia trae pérdidas, la humildad trae beneficios. El trigo maduro se inclina, las personas inteligentes saben ocultar su filo. El “I Ching” dice: “El caballero humilde se cultiva con modestia”. Esta humildad es la base de la existencia, es el foso que uno se construye a sí mismo. Para mantener la buena fortuna, es clave ocultar bien dos cosas: 1. Preocupaciones: manténlas en tu interior. No dejes que se conviertan en tema de conversación para otros o en un punto débil que puedan usar en tu contra. El verdadero crecimiento a menudo echa raíces en el silencio. 2. Habilidades: oculta un 30%. Especialmente frente a conocidos, mostrar demasiado puede herir los corazones y despertar malicia. Tu grandeza, el tiempo lo demostrará, no es necesario apresurarse a probarlo. “Una espada pesada no tiene filo, una gran habilidad no es ostentosa”. La verdadera fuerza no necesita ser exhibida. Las aguas tranquilas son profundas, la fuerza se oculta en su interior; brilla sin deslumbrar, el filo se recoge dentro. Solo quien tiene maestría puede esperar el momento adecuado para actuar. En el resto de mi vida, caminaré con firmeza y guardaré mi corazón. No mostraré montañas, no exhibiré aguas, nutriré mi fuerza en la humildad y sedimentaré mi sabiduría en la modestia.