La pista de los robots humanoides se está volviendo cada vez más animada, y muchos equipos han comenzado a centrar su atención en los escenarios domésticos. Esto no solo significa que la competencia técnica se ha acelerado, sino que también implica que los robots están a punto de salir de las fábricas y entrar en nuestras salas de estar y dormitorios, convirtiéndose en parte de nuestra vida diaria. En esta etapa, simplemente competir para ver quién tiene un robot con movimientos más suaves o que agarre objetos con más estabilidad ya no es la clave para decidir el ganador. Lo que realmente puede marcar la diferencia es establecer suficiente confianza en el dispositivo a nivel local. Los robots domésticos percibirán el entorno las 24 horas, recopilarán datos y tomarán decisiones por sí mismos. Si estos procesos de toma de decisiones son una caja negra, si el flujo de datos no está claro y la interpretación del comportamiento depende únicamente de lo que diga el fabricante, entonces no será un verdadero asistente, sino que podría convertirse en una bomba de privacidad móvil en el hogar. El futuro de los robots domésticos debe lograr una autonomía verificable, donde los usuarios puedan confirmar, sin revelar su privacidad personal ni exponer los detalles del modelo central, qué es lo que realmente ve el robot, cómo piensa y si actúa estrictamente de acuerdo con las reglas. Este es precisamente el enfoque que proyectos como Inference Labs están atacando. No buscan simplemente hacer que los robots sean más inteligentes, sino que realmente merezcan entrar en los hogares de las personas. En la era de los robots, la confianza no puede depender solo de las promesas de los fabricantes; debe ser visible y verificable a través de medios técnicos. Desde la perspectiva del proyecto Optimus impulsado por Musk, esta tendencia ya es imparable. Tesla está introduciendo primero los robots humanoides en las fábricas y luego los está llevando a los hogares, pero también enfrenta cuestiones fundamentales como la privacidad, la seguridad y la confianza: ¿cómo manejarán los robots una gran cantidad de datos familiares? ¿Se pueden rastrear las decisiones? Estas preguntas en realidad están recordando a toda la industria que no basta con tener avances en hardware y capacidades de IA; la capa de confianza verificable es el núcleo para mantenerse firme a largo plazo. Cuando los robots realmente se conviertan en parte de la familia, la privacidad ya no será un tema abstracto, sino una línea de base que debe mantenerse todos los días. Quien pueda construir esta confianza con tecnología confiable, probablemente definirá las reglas del juego en este mercado de billones de dólares.