Han pasado 100 años en China, y en los campos sigue estando el suelo fértil, en el examen sigue sentado Fan Jin, en la calle sigue agachada Xianglin Sao, en las universidades sigue caminando Kong Yiji, en la carretera sigue corriendo el camello Xiangzi, y en el parque sigue acostado A Q, nada ha cambiado.