Pensando en por qué necesitamos prácticas de arte digital. Los artistas experimentan con medios digitales no porque la tecnología sea nueva o esté de moda, sino porque nuestras vidas ya están digitalizadas. El mundo se ha convertido en un campo continuo de datos-imagen, y el arte debe operar dentro de ese campo para seguir siendo crítico. Ignorarlo es retirarse del sistema de producción de imágenes más poderoso de la historia. La experimentación aquí significa indagación: sondear cómo ven los algoritmos, cómo las interfaces traducen el deseo en métricas, cómo los archivos de cultura visual se vuelven legibles por máquinas. El arte digital, entonces, es necesario como un sitio de resistencia, especulación y modelado alternativo de lo que el digital podría significar.