0% de posibilidades de que Logan vendiera esa carta y la persona de Guinness World Record Y EL COMPRADOR DE LA CARTA ya estuvieran en la sala por errr... casualidad aleatoria. Conocían el precio exacto, todo estaba planeado y guionizado, y sus amigos ganaron mucho dinero con las predicciones de Polymarket.
La subasta era tan real como la WWE.
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