Siempre pierdo el interés en los momentos de mayor bullicio y ambiente. En ese instante, me siento como si me extrajeran, como si hubiera otro yo observando tranquilamente a mi alrededor. Una sensación repentina de aislamiento, como si este momento y este lugar no tuvieran nada que ver conmigo. La alegría se convierte en tristeza, reconociendo la naturaleza efímera de las cosas.