Quiero dejar claro y sin ambigüedades que nunca usaré AI para escribir mis tweets. Cada publicación de esta cuenta está elaborada de la manera tradicional: por un cerebro humano, alimentado por Dr Pepper, irritación, curiosidad y ocasional mezquindad. Sin algoritmos. Sin modelos de lenguaje grandes. Sin texto predictivo susurrando en mi oído. Solo yo, un teclado y la obstinada convicción de que la autenticidad aún importa. Si un chiste funciona, lo escribí yo. Si un hilo se convierte en pedantería, eso es culpa mía. Si hay un error tipográfico, es artesanal. En una era de bots, opiniones generadas automáticamente y sinceridad sintética, sigo comprometido con el proceso defectuoso, ineficiente y gloriosamente analógico de pensar antes de publicar. Exígeme. Si alguna vez sospechas de asistencia de máquina, házmelo saber, pero prometo que solo hay carne y sangre detrás de estos tweets. Las palabras aquí son 100% humanas—imperfectas, con opiniones y completamente mías. Si quieres, puedo mostrarte una versión más coloquial de tu promesa, o puedo reescribirla en un estilo más estructurado, tipo viñetas.