La infraestructura de tu billetera no debería hacerte elegir entre velocidad y seguridad. La firma MPC es de menos de un segundo y ese compromiso ha terminado. Esto es lo que realmente importa: - Sin puntos únicos de fallo - Recuperación independiente tras la pérdida del dispositivo - Actualización de claves y umbrales flexibles
La diferencia entre 150 ms y 200 ms de firma tiene una utilidad marginal cero para los usuarios. Optimizar para milisegundos invisibles mientras se debilita la confianza distribuida está resolviendo el problema equivocado. La velocidad está resuelta. Lo que importa es una infraestructura que sea resistente para los usuarios cotidianos.
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