Ah sí… el genio de la criptografía anónima que construyó un sistema financiero descentralizado y no rastreable que aún no ha sido descifrado… también es el tipo que dejó millones de páginas de correos electrónicos y documentos en línea admitiendo los crímenes más atroces imaginables porque no sabía cómo cifrar su propia correspondencia. Tiene sentido.