En 2018, el montañista Wojciech Jabczynski alcanzó la cima de Rysy, el pico más alto de Polonia a 2,499 metros. En lugar de un pico vacío, encontró a un gato doméstico de color jengibre sentado sobre las rocas y acicalándose. Parecía saludable y no se inmutaba por el frío ni por la empinada subida.