En Brasil, un OVNI estrellado olía a amoníaco... no a combustible de avión. ¿Por qué es esto un acontecimiento común en torno a supuestos accidentes de OVNIs y encuentros alienígenas? Carlos de Sousa dice que esperaba olor a diésel o combustible de aeronaves. En cambio, el olor era químico, quemándole tanto los ojos que se cubrió la cara. Menos de dos minutos después, llegó un convoy militar, cerró la zona, lo mantuvo a punta de pistola y lo obligó a abandonar el área.