Cuando realmente hablas con la gente en Minnesota, te das cuenta de que solo estamos viendo una fracción de lo mal que realmente está. La gente común está siendo acosada, arrojada al suelo, arrestada — viviendo en una atmósfera de miedo que nunca llega a las pantallas nacionales. Mientras tanto, a los conservadores se les muestra una historia completamente diferente — con los agentes de I.C.E. presentados principalmente como héroes y víctimas de los manifestantes, no como villanos. Dos realidades, un país y una creciente división. Este es un momento peligroso para la democracia, y tenemos que escuchar a todas las personas que lo están viviendo.