El riesgo de cierre está comenzando a filtrarse en la acción del precio. Las probabilidades están acercándose al 80% para el 31 de enero, y los mercados ya no están tratando esto como un teatro político. Se está interpretando como un choque de liquidez y visibilidad. Cuando el flujo de datos se detiene, las operaciones del Tesoro se ralentizan y la claridad fiscal desaparece al mismo tiempo, el riesgo de precios se vuelve complicado. Ya se puede ver en FX, tasas, metales y cripto. No es una crisis. Solo otra capa de ruido en una cinta macro ya inestable.