El género "¿hablará el negocio?" es absurdo. Los grandes lobbies empresariales desmantelaron los controles democráticos sobre el poder corporativo, así que ahora hemos cambiado "¿los políticos responden a los votantes?" por "¿temen los consejos corporativos el daño a su reputación?" Esto no es un sustituto legítimo de la democracia.