Regla número uno: levántate. Regla número dos: no te compadezcas a ti mismo. Regla número tres: gestiona tus expectativas a cero. Puedes maldecir todo lo que quieras, pero hay dos palabras que no quiero oír: debería y tendría que. Esas son palabras de víctima. "Debería haber conseguido esto." "Tendría que haber conseguido aquello." La vida no se basa en debería. Se basa en es y fue. ¿No debería haber sido despedido de la Casa Blanca? Qué pena. Fui despedido. Enfréntate a la realidad, no a la fantasía. Todos llegan a la vida con un paquete: pruebas, contratiempos, volatilidad. Eso está incorporado. Si eres un emprendedor, las oscilaciones son más grandes. Altos más altos, bajos más bajos. Ese es el trato que hiciste. Así que acéptalo. Ponte de pie. Asume la responsabilidad. Y deja de quejarte.