Una de mis creencias más profundas es que negarse a nombrar la verdad te hace estúpido--literalmente degrada tu intelecto. Participar en acrobacias mentales para justificar lo que es conveniente pero no evidenciado, lo injusto pero personalmente beneficioso, 'reconfigura tu mapa neural' de maneras que degradan tu capacidad general para entender y analizar el mundo que te rodea, lo cual es una condición previa para la inteligencia y la creatividad.