Si no has comprado oro y plata, no te preocupes. Porque Buffett tampoco compra. Sus razones son tres: 1. El oro es un activo no productivo. 2. El retorno del oro depende de que más personas lo compren. 3. El retorno a largo plazo es muy inferior al de los activos productivos. En la carta a los accionistas de 2011, también hizo un experimento hipotético: con la misma cantidad de dinero, comprar todo el oro del mundo no es tan rentable como comprar todas las tierras agrícolas de Estados Unidos y las mejores empresas (que siempre producirán alimentos y beneficios); después de cien años, el primero seguirá siendo un bloque de oro muerto, mientras que el segundo habrá creado una enorme riqueza. En resumen: el oro es una apuesta contra el miedo, no una apuesta por la productividad y el progreso humano. A él no le gusta.