Hemos llegado a un punto en nuestro país donde solo hay dos lados en cada cuestión y cada incidente. Cada lado vive en cámaras de eco protegidas que se alimentan de un conjunto curado de ‘hechos’ y/o grabaciones de video desde ciertos ángulos de cámara que son consistentes con las opiniones y conclusiones preexistentes de ese lado. Las personas son ‘condenadas’ por delitos graves en los titulares, por políticos que apelan a su base, y, en última instancia, en la mente del público, o son exoneradas, antes de que todos los hechos estén claros y se haya completado una investigación detallada. Esto no es bueno para América. Necesitamos volver a un mundo donde suspendamos el juicio y esperemos las conclusiones de una investigación detallada antes de condenar o exonerar. No olvidemos que un hombre se presume inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. Apresurarse a juzgar no ayuda a nadie y nos perjudica a todos. También eleva enormemente la temperatura, lo que mantiene a los posibles objetivos de la aplicación de la ley y a quienes hacen cumplir nuestras leyes en tensión, aumentando masivamente el riesgo para todos. Necesitamos tomar un respiro profundo y reservar el juicio antes de que esto se descontrole aún más.