El régimen iraní está inmerso en un ritual de auto-inmolación económica, un proceso que se ha acelerado por la campaña de máxima presión del presidente Trump. La decisión de Teherán de apoyar a los terroristas en lugar de a su propio pueblo ha provocado que la moneda de Irán y las condiciones de vida estén en caída libre. Las sanciones de hoy apuntan a un componente crítico de cómo Irán genera los fondos utilizados para reprimir a su propio pueblo. Como se ha expuesto anteriormente, el Tesoro continuará rastreando los decenas de millones de dólares que el régimen ha robado y que está intentando desesperadamente transferir a bancos fuera de Irán.