Los flujos de tesorería corporativa aún parecen irregulares, no estructurales. Los datos recientes muestran compras esporádicas, impulsadas por eventos, en lugar de una acumulación coordinada. Algunas entidades intervienen en las caídas, pero los flujos agregados se mantienen cerca de lo neutral. En este momento, las tesorerías corporativas están actuando más como un estabilizador de precios que como un impulsor de tendencias.