La inestabilidad crónica en Haití no se debe a ningún defecto en el carácter, la cultura o la constitución haitiana. Es la elección de políticos haitianos corruptos que utilizan pandillas y otros grupos armados para crear caos en las calles y luego insisten en un papel en el gobierno para controlar el caos que ellos mismos han creado. La verdadera estabilidad llegará cuando los líderes políticos obtengan su poder del apoyo de los votantes en lugar de su capacidad para sembrar el caos. Los miembros del TPC que han seguido este camino no son patriotas haitianos. Son criminales como las pandillas con las que conspiran.