Cuando era niño, ingenuamente creía que la vida era siempre como uno desea, con abundancia cada año. Pero al crecer, me di cuenta de que la vida me había engañado, porque su verdadera naturaleza es que nada sale como uno espera, y siempre hay saldo insuficiente. Cuando era niño, también anhelaba crecer, porque así podría controlar mi vida, ser el dueño de mi existencia. Pero al crecer, me di cuenta de que la vida ya me había convertido en un esclavo del dinero sin que me diera cuenta.