Si quieres ganar, nunca abandones la mesa de juego. Cuanto peor sea el entorno, menos debes abandonar la mesa de juego. Permite la torpeza, permite el calentamiento lento, permite no obtener resultados temporales. Por muy tedioso que sea el trabajo, entender los procesos y acumular contactos son la base para cambiar de trabajo en el futuro. Por muy escaso que sea el salario, sigue siendo el flujo de efectivo que te permite desarrollar un negocio secundario y aprender habilidades. Lo mismo ocurre con los pasatiempos y el deporte. No pienses que en unos días te convertirás en un experto, no esperes resultados después de una semana; esas persistencias que parecen no tener progreso, en realidad están moldeándote en silencio. La vida es una batalla de larga duración; los vencedores nunca son aquellos que comienzan con una mano ganadora, sino aquellos que, sin importar si las cartas son buenas o malas, pueden mantener la calma y trabajar. Intenta no cortar la conexión con el mundo, no bloquees todas las oportunidades potenciales. El tiempo favorece a los que están presentes; mientras no abandones, hay infinitas posibilidades.