En el momento en que dejamos de hablar la verdad, nuestra moral comienza a morir. Si ves algo mal y decides quedarte en silencio, no eres neutral, eres cómplice. Eres un cobarde que finge ser educado, o un falso que se esconde detrás de la comodidad. Yo hablo cuando veo algo mal por dos razones simples: 1 Es mi opinión honesta. 2 Quiero que las cosas cambien para mejor. El silencio nunca solucionó nada. La verdad sí.