Lovecraft creó a la retorcida diosa de la fertilidad Shub-Niggurath, pero nunca escribió una historia en la que ella tenga un papel importante. En el mejor de los casos, encontramos otros seres que la adoran. Los más prominentes son los hongos de Yuggoth, los temidos mi-go. Como organismos fúngicos, pensarías que no les importaría el sexo, y quizás no lo hagan, pero, ¡vaya que AMAN la fecundidad!