Amenazar a los aliados mientras se niega a reducir las primas de atención médica y convierte las ciudades del Medio Oeste en zonas de batalla... Los estadounidenses no quieren esto y no tienen que aceptarlo. Debemos utilizar la herramienta que ha estado funcionando en más y más situaciones durante el último año: una intensa presión política, especialmente sobre los republicanos electos, para cambiar su comportamiento.